Seleccionar página

Por Lucrecia Sabadotto

Travesía en movimiento. Taller de juego y exploración motriz para niños/as de 3 a 5 años

En tiempos de temor e incertidumbre como el que estamos atravesando, resulta imprescindible, como adultos/as a cargo de niños/as pequeños/as,  sentirnos acompañados/as.

En términos de movimiento, un modo muy significativo de resguardar a nuestras infancias  y sobrellevar  la cuarentena, es ofrecer experiencias de “sostén”. Éstas pueden ser muchas y muy variadas, y dependerá de cada adulto/a y cada niño/a y aquello que juntos/as hayan podido construir.

En esta ocasión, queremos compartir una idea muy sencilla y su fundamento, para que puedan probar en casa.

SOSTÉN Y MOVIMIENTO

Antes de poder moverme en el espacio, necesito saberme sostenido/a. Esta es una experiencia unificadora, una preparación para mi desarrollo.

A nivel evolutivo, la primera vivencia de “sostén” la obtenemos en el vientre materno, nos encontramos “plegado/as” en el útero y todo nuestro entorno es líquido. Cuando nacemos, nos desplegamos para atravesar el canal del parto, alargando todo nuestro cuerpo, para después volver a una posición de “flexión total”.

Inmediatamente después de nacer, empezamos a movernos constantemente  utilizando los distintos grupos musculares, tanto aquellos que nos permiten flexionar el cuerpo como extenderlo. Claro que, ahora, también tenemos que tener en cuenta la fuerza de gravedad y nuestras posibilidades de estar en el  suelo para poder probar opciones y aprender.

El desarrollo global de esta primera posición de “flexión total” es una preparación fundamental para el buen funcionamiento de todo nuestro sistema óseo y los grupos musculares que nos permitirán, en el futuro, ponernos de pie y caminar.

A cualquier edad, niños y niñas pueden disfrutar de esta experiencia de sostén y movimiento. ¿Quién se anima?

Una tela, una sábana vieja, un cubre camas, una hamaca paraguaya   pueden ser muy útiles para propiciarla porque brindan un soporte global del cuerpo, dando una sensación de integración total.

Engancharemos la tela a una reja, baranda o gancho de pared, que sea lo suficientemente firme para soportar el peso de mi pequeño/a hijo/ y tomaremos el extremo libre para armar una “camita” que le permita subir. En el piso, colocaremos un colchón o cualquier elemento blando que asegure ante riesgos de golpe o caída.

Teniendo especial cuidado en acompañarlo/la con la mirada atenta, brindándole seguridad, le pediremos que se coloque dentro de la tela,  de la forma más chiquita que pueda, como un bollito o como un bebé recién nacido. Muy lentamente, comenzaremos a elevar la tela con nuestro pequeño/a dentro, meciéndola suavemente, de un lado al otro.

Podemos probar distintas direcciones e intensidades de movimiento, acompasando con alguna canción, como por ejemplo: “Un elefante, se balanceaba…”  Para quienes se animen, podemos intentar que los/as niños/as “rolen o rueden” dentro de la tela.

A su vez, si tienen ganas, pueden compartir una foto o pequeño video de la experiencia. ¡Ojalá la disfruten tanto como yo!

 

https://www.instagram.com/tv/B-7Rk1fpbgM/?utm_source=ig_web_copy_link