Sala de Juego Libre de Mundo Creciente

Espacio de juego respetuoso para niños 0 a 36 meses

La Sala de Juego Libre de Mundo Creciente, es un ambiente de exploración para bebés y niños hasta tres años, adaptado para que puedan moverse de forma autónoma y segura.

Este espacio de juego está conformado con mobiliario del diseño de Emmi Pikler, la pediatra húngara que escribió una serie de principios sobre el desarrollo motriz de los bebés. Para Pikler cada niño tiene sus tiempos de maduración y apresurar sus movimientos no forma parte de su natural desenvolvimiento. Sus investigaciones y estudios la llevaron a desarrollar un sistema donde el adulto guía al niño sólo a través de la voz o con apenas un roce, sin dar más pautas para su movimiento o para el juego. Así el niño solo va a reconocer su cuerpo y el ambiente y llegará, a su tiempo, a sentarse, gatear y caminar. Pero hará este camino a través de su propia exploración y de sus posibilidades de acuerdo al momento de su desarrollo.

Muchas veces, los adultos sienten la necesidad de ver rápidamente avances en la movilidad de los bebés. Entonces tienden a manipularlos acomodándolos en posturas que aún no son naturales para su cuerpo: sentándolos antes de tiempo, poniéndolos de pie o simulando la caminata. Otras veces corrigiendo su postura para evitar que el niño repte en vez de gatear, por ejemplo. Para Emmi Pikler, el niño siempre tiende a moverse de acuerdo a sus posibilidades y logrará llegar de manera orgánica y natural a todo su desarrollo motriz sólo con la guía paciente y respetuosa del adulto. Esta forma de entender la movilidad implica un cambio de actitud de las personas adultas que se ocupan de los niños.

Mundo Creciente “empezó a armarse como un ambiente íntimo en el que cada bebé elige con qué, cómo, dónde y cuánto tiempo jugar”, comenta la coordinadora del espacio Ornela Sabbatini. Tomando el mobiliario Pikler como punto inicial, se fueron diseñando junto al equipo de construcción de objetos de Plataforma Lavardén diferentes rincones y objetos de juego que promuevan la exploración. “Otorgando de este modo al espacio, el sello artístico y la impronta propia de la institución”, concluye Sabbatini.

Esta marca queda plasmada a través de tres rincones con distintas propuestas. Una esquina con bloques de madera de tamaños y formas diversas para armar, autos y elementos de arrastre, pensado para la exploración manual. Otro rincón, dispuesto para la investigación sonora con instrumentos musicales y objetos. Finalmente, un recodo para descubrir infinitas sensaciones del movimiento y la corporalidad con telas, cintas y otros materiales blandos.

De esta forma Rosario cuenta con el primer espacio para maternidad y primera infancia en la ciudad y la región de acceso gratuito y con acompañamiento especializado. Un lugar donde los niños en compañía de sus padres pueden disfrutar del juego libre y respetuoso.