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AGENDA

La historia oral e improbable de la cinefilia porteña, del arthouse al grindhouse.

Hasta mediados de los años ’60 Buenos Aires funcionó como un faro para la cinefilia mundial. La proliferación de los cines de arte, los cineclubes y la aparición de un público universitario dispuesto a ver un cine distinto al que habían visto sus padres, hicieron de la ciudad un lugar fértil para Bergmans, Antonionis, Fellinis y Truffauts. Los sucesivos golpes de estado intentaron moldear el gusto de los espectadores, dictaminando qué se podía ver y qué no. Afortunadamente, el deseo de ver pudo más y los cinéfilos se embarcaron en las aventuras más extrañas cuyo único objetivo era ver películas.
Ficha técnica:
Dirección: Santiago Calori
Producción: Martín Feldman / Martín Feldman
Producción ejecutiva: Santiago Calori / Martín Feldman
Fotografía:
Santiago Martí
Sonido y mezcla: Santiago Fumagalli
Montaje: Wenceslao Bonelli / Laureano RizzoMontaje
Dirección arte: Rafael Di Veroli