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Vida, pasiones y legado de Alfredo Bravo. Autor: Jaime Rosemberg. Prólogo de Susana Rinaldi.

Vida, pasiones y legado de Alfredo Bravo

Alfredo Pedro Bravo nació el 30 de abril de 1925 en Concepción del Uruguay (Entre Ríos). A los 6 años se mudó a la Ciudad de Buenos Aires. De profesión maestro, mérito alcanzado con apenas 18 años en el Normal de Avellaneda. Su primera experiencia laboral la tuvo en el norte santafesino cuando fue a ejercer la docencia en una escuela rural. De larga trayectoria gremial, fue uno de los ideólogos de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA). A su vez, fue miembro fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, entidad creada poco antes del golpe cívico militar en 1976 para denunciar el plan sistemático de represión, tortura y desapariciones y organizar la defensa de aquellas personas que sufrían violaciones a los derechos humanos.

Su tormento en la dictadura cívico militar

Corría septiembre de 1977, mientras estaba dando clases en la escuela de Colpayo y Rivadavia en el barrio porteño de Caballito, fue secuestrado por una patota de la policía bonaerense por instrucción del coronel Ramón Camps.

Estuvo trece días desaparecido. Siguió preso hasta junio de 1978, cuando le fue concedido el “beneficio” de libertad vigilada. Sin embargo, su libertad completa le fue asignada en enero de 1979 y a partir de allí comenzó a denunciar en los distintos estamentos internacionales de derechos humanos, las torturas y los horrores que había sufrido.

“Cuando llegué a casa, lo primero que hice fue recorrerla, saludar a los míos, llorar, ver mi jardín: estaba un poco como alelado. Quería estar solo, sentarme en el jardín. Y comerme el plato que más quería: milanesas con papas fritas.”,

Expresó en 1996 al diario Página 12.

En 1997 se registró en el Programa de Mariano Grondona un histórico cruce entre Alfredo Bravo y uno de los responsables de su detención, el comisario Osvaldo Etchecolatz. La resultante de este encuentro fue la detención posterior del genocida que estaba libre por la Ley de Obediencia debida y punto final.

Una vida en clave socialista

A los 17 años se afilia al Partido Socialista, es elegido electo Diputado Nacional por la Unidad socialista en 1991 junto a Guillermo Estévez Boero y Ricardo Molinas, formando un bloque siempre primó contra las políticas neoliberales del menemismo. Fue reelegido en 1995 y en 2001 se convirtió en Senador por la Capital Federal, aunque no pudo acceder a la banca por una maniobra polémica de la Cámara electoral de justicia. En 2002 participa de la reunificación del Partido Socialista y es aclamado en un Congreso partidario como candidato a Presidente para las elecciones de 2003.